Otro campo de visión de la Visionaria Enmascarada

miércoles, 30 de enero de 2013

Propuestas de palabras neutras


 
Propuestas de palabras neutras

-Otro enfoque sobre el género de las palabras-


Yo, sinceramente, sigo pensando que me parece más justo, racional y práctico utilizar una misma palabra para designar a la persona que ejerce una profesión, pues, la profesión en sí, me parece a mí que es la misma tanto si la practica un hombre como si la practica una mujer, aunque difiera en ciertos matices de estilo.

Ahora bien, es cierto, como comentaba en un post anterior, que por lo general los femeninos se “forman” a partir del masculino, lo cual me hace pensar que esto es algo que habría que solucionar pues, no es de extrañar que las personas que abogan por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, entre las cuales me incluyo, piensen que es una injusticia nombrar a una mujer como médico, abogado, juez, bombero, soldado, etc. Sin embargo yo, como ya vengo haciendo saber, no estoy de acuerdo con esa modalidad que se está dando actualmente de convertir el masculino de las profesiones en femenino, cambiando la terminación por a, simple y llanamente, creando así esa “cojera” gramatical que implica que queden por ahí pululando palabras como taxista, periodista o psiquiatra, que por el hecho de terminar en a, ya valen tanto para masculino como para femenino.

Pienso yo, en mi ideal de reforma de la gramática de la lengua española, que se impone entonces hallar un término que tanto sirva para el masculino como para el femenino, anulando o suprimiendo el que sería antiguo masculino, pero sin necesidad de crear femeninos chapuceros sobre la marcha y de esta manera no ofender a nadie y sí dejar regulado un sistema gramatical que se adapte a esa deseable igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Claro que soy consciente de que esto supondría cierta complicación hasta que los ciudadanos de a pie lográramos acostumbrarnos a la novedad, pero no me parece, sin embargo, que vaya a ser más complicado que lo de feminizar los masculinos. Si se establecen nuevas normas, procuremos que sean eficientes y puedan cumplir su cometido.

Me atrevo aquí a proponer algunas sugerencias, siendo consciente, por supuesto, de que no tengo conocimientos suficientes acerca de la etimología de las palabras, ni he estudiado filología ni estoy capacitada para tal fin, pero, bajo mi punto de vista, sí que puedo proponer y luego, los que realmente tengan autoridad en la materia, que dispongan, pero, por favor, eso sí, que los hombres se abstengan de imponer.

He pensado que tal vez podríamos probar con las terminaciones en l para los antiguos masculinos en o resultando por ejemplo, de abogado abocal, de médico medical, etc. El plural, que acogería a los dos sexos, sería les abocals, les medicals.

Para los antiguos masculinos terminados en ero, cuyo femenino resultaba en era, como cartero, cocinero, enfermero, peletero..., cuyos femeninos hasta hoy han sido cartera, cocinera, enfermera, peletera, podríamos tener ahora carter, cociner, enfermer, peleter. De donde resultaría la carter, el cociner, o en plural les enfermers.

Para los que terminaban en a y valían lo mismo para el masculino que para el femenino, siendo, a mi entender, palabras femeninas por excelencia pero empleadas de manera válida para expresar el masculino, podrían ahora sustituirse por ciertos neutros que resultarían de la siguiente manera: de taxista taxist, de artista artist, de periodista periodist, de economista economist, de oculista oculist...

Para las terminaciones en tra, como psiquiatra, pediatra, ególatra, propondría psiquiatrense, pediatrense, egolatrense. Plural: les psiquiatrenses, les pediatrenses, les egolatrenses. Claro que esto me recuerda a la ya existente castrense y me da un mal rollo... Me pregunto por qué esta palabra terminará en ense, como jijonense, complutense o cisterciense, palabras que opino que ya están actualizadas, pues, si la universidad es complutense y no complutensa, si el monje es cisterciense y no cistercienso y si los ciudadanos y las ciudadanas de Jijón son jijonenses y no jijonensos ni jijonensas, me parecen términos que ya llevan un gran camino adelantado. Lo que me sigue inquietando es lo de castrense..., ¿se llamará así para no confundirse con castrado o castrada?

Otras como sargento resultarían en sargent. El sargent, la sargent o les sargents. Igual para teniente, tenient. Para coronel, capitán o almirante ya lo iré pensando... Es que no entiendo mucho de graduaciones militares.

De alcalde y alcaldesa, sobre cuya problemática ya hablé en un post anterior, podría solucionarse usando el término común alcalder. El alcalder o la alcalder y les alcalders.

Ese término que tantas risas provocó, que tantos quebraderos de cabeza produjo o que tanta polémica suscitó, cuando Bibiana Aído, por primera vez en público, según parece, se atrevió a pronunciar como miembros y miembras, lo cual tiene su razón lógica de ser si está aceptado y aconsejado médica, abogada, jueza o bombera, vendría a tener su contrapartida en mi propuesta de neutralidad manifestando tal cualidad o desempeño en una palabra común que podría ser membrer, cuyo plural membrers (aunque suene un tanto anglosajón) acogería a los miembros y a las miembras de cualquier asociación o entidad española.

Y así sucesivamente deberían ir revisándose todas las palabras que hagan referencia a profesiones, actividades, cualidades y demás características que puedan ser aplicadas a hombres y mujeres de manera que ningún significado implique la idea de discriminación, inferioridad, desprecio, ridiculez ni nada por el estilo y que, por supuesto, no propicie la lucha de sexos. Como se suele decir coloquialmente: “ni pa ti ni pa mí”, lo que se pretende es que haya igualdad y que todes quedemos conformes.

En cuanto a pederasta, espero que no haya que reformar este término porque tal especie tienda a desaparecer.

V. E.

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