Otro campo de visión de la Visionaria Enmascarada

sábado, 9 de febrero de 2013

Bienvenido Mr. Adelson!!



Bienvenido Mr. Adelson!!





Eran otros tiempos... Corría la década de los 50 del pasado siglo XX. España había sufrido y mucho y necesitaba ser rescatada de su miseria y que alguien la ayudara a resurgir de sus propias cenizas. El general Francisco Franco la había “salvado de la podredumbre” y ahora le llegaba la insigne tarea de levantarla y hacerla brillar; era el momento de hacer de España Una, Grande y Libre. Pero esa España, deshecha y debilitada necesitaba ayuda y de las grandes, no había más remedio que venderse al mejor postor.

Estratégicamente España era y es un territorio privilegiado desde ciertos puntos de vista. Así que, sin dudarlo, la opción maravillosa era dar cabida a las bases militares norteamericanas. En plena guerra fría, no cabía duda alguna de que esa sublime ayuda convertiría a España en un gran baluarte de defensa contra la “amenaza comunista”. El gobierno norteamericano proporcionaba así a España un apoyo tanto moral como armamentístico, reforzando nuestro ejército, mientras que España aseguraba un puesto estratégico inigualable.

Sin embargo España, razones hubo de haber que para mí (y para la mayoría, creo) no están claras, se dice que por cuestiones religiosas (¿?)..., no entró en el plan de reconstrucción creado por el gobierno de los Estados Unidos de la Europa destruida como consecuencia de la segunda guerra mundial. Tal vez fuera porque España no tomó parte...

Cuando todo esto sucedía yo apenas era una bebé, así que no me enteraba mucho del asunto, pero sí que me encantó ver, algunos años más tarde, reflejado todo ese ambiente que retrataba la miseria, la pobreza, la ingenuidad del pueblo español en una mítica película, dechado de ironía y sarcasmo, que rayaba en la genialidad, del insigne cineasta Luis García Berlanga y que refleja la espera emocionada por parte de un pueblecito típico de la España profunda, Villar del Río, de los americanos, a los que deberán recibir con todos los honores y agasajos propios de la idiosincrasia española como se merecen. Después de semanas de preparativos y engalanamientos, los americanos pasan de largo en un abrir y cerrar de ojos. Esta paradójica ayuda norteamericana es reflejada magistralmente en esta parodia titulada Bienvenido Mr. Marshall.

No puedo evitar que mi mente evoque en estos días la inolvidable imagen de Elvira Quintillá con su traje de faralaes de lunares y sus llamativas gafas de secretaria (aunque me parece que hacía el papel de maestra) en esas instantáneas inolvidables de la comitiva encargada del recibimiento de los americanos e imagino al pueblo de Alcorcón luciendo sus mejores galas al estilo chulapo y con música de chotis el día de la inauguración del EuroVegas. Lo que me temo muy mucho es que esta vez los americanos no van a pasar de largo, que vienen para quedarse, como hicieron con las bases militares y, si Mr. Marshall pasó de largo (despistado él), Mr. Adelson no pasará sino que viene imponiendo sus costumbres y sus leyes y se nos acoplarán con tal de hacer su agosto y el de nuestros avispados mandamases. Hasta los pelos se me ponen de punta de solo pensarlo.

Y es que en estos precisos momentos España está pasando por una crisis devastadora de un calibre parecido a las secuelas de nuestra inolvidable guerra civil, y para paliar esa debilidad en la que nuestra sociedad anda sumida y de la que nuestros políticos se están aprovechando, no se les ha ocurrido otra cosa que volver a confiar en las “ayudas” de los norteamericanos y como nuestra economía está por los suelos y la gente mendiga la comida, se muere sin remedio por no poder recibir el tratamiento médico pertinente o se suicida porque no puede pagar su hipoteca (males menores mientras ellos puedan seguir enriqueciéndose), qué mejor que traernos a nuestro propio terreno un trocito de su imperio de Las Vegas, que mueve tanto dinero y a lo mejor, quién sabe..., quizás echando unas moneditas en una máquina tragaperras se acaben todos nuestros problemas. ¿Se imaginan a uno de nuestros pobres parados convertido en unos meses en un orondo magnate fumando a todas horas puros habanos? Ah, y no hay cuidado, que esto no fomentará la corrupción; es que más de la que hay creo que ya no es posible.

Cualquier día de estos nos plantan aquí una sucursal de la NASA y España se convierte en base de aterrizaje de naves extraterrestres, ya puestos..., a lo mejor eso sí que levantaba nuestra debilitada economía.




Españoles y españolas, preparémonos, aquí llegan “los hombres de Adelson”.


V. E.

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