“Soy una niña y
tengo pene”
-La ciencia de los sexos-
“Hola, me llamo Josie, mi
cumpleaños es el 16 de abril, ummm soy... una... niña, y...
tengo... pene”. Así comienza
el testimonio de un ser humano de unos 8 años de edad en un vídeo
que algunas personas pudimos seguir hace ya cierto tiempo en el
programa La noche temática
titulado “La ciencia de los sexos”.
Si no
recuerdo mal, este vídeo, además del testimonio de Josie, se
componía de varios apartados o testimonios más, entre ellos uno
sobre los llamados hijra, también
el caso de un “hombre” que en el ejército descubre que tenía
genitales internos femeninos y la experiencia del doctor Tiger Howard
Devore. “La ciencia de los sexos” y
otro vídeo titulado “Mi aventura intersexual”
componían el programa
correspondiente a una de tantas noches temáticas. Y el tema en sí
valía la pena seguirlo, pienso, por lo desconocido y porque, como
tal, se presta a que seres humanos que existen en la realidad, sean
discriminados totalmente en el conjunto de la sociedad formando parte
de una minoría invisible. Ellos, los hermafroditas o intersexuales o
los transexuales, sí que son invisibles. No obstante hay culturas
minoritarias en las que, como los hijra de
la India y Pakistán, los mahu
de Hawai, los fa' afafine de
Samoa y otras semejantes, ocupan un lugar aparte en la sociedad, como
una especie de “élite” a la que pertenecen individuos que son
distinguidos por cierto tipo de caracteres que los hacen diferentes
al resto de la población y viven reunidos como en gettos o
comunas donde desarrollan su propio estilo de vida.
Estos individuos
pertenecerían a un tercer género, visto según el tipo de sociedad
cultural en la que estén integrados o, por el contrario, no
integrados, y su diferencia básica de las demás personas vendría
dada por una peculiaridad de su organismo que los excluye de la
pertenencia en exclusiva tanto al sexo masculino como al femenino,
cuando, en realidad, su cuerpo participa de los dos, es decir, que
tiene caracteres primarios de los dos sexos binarios que normalmente
consideramos y en los que nos basamos para marcar una diferencia de
género, o también puede ocurrir que tengan una anatomía sexual
definida pero que mentalmente se autoconsideren como de otro sexo.
Antes
de continuar quisiera aclarar estas diferencias. Hay hombres o
mujeres cuyos caracteres básicos sexuales los sitúan en un género
opuesto al que ellos o ellas se consideran identificados, como pueden
ser los transexuales,
y éste, si no lo he entendido mal, parece ser el caso de Josie,
cuyos genitales son de macho de la especie humana pero la zona de su
cerebro donde radica la identificación sexual le indica que es
hembra. Así Josie, lucha por lograr ser reconocida como una niña,
tal y como ella se siente plenamente. También existen los que llegan
a identificarse con los dos géneros o con ninguno, como los
travestis, drag,
genderqeer, géneros fluidos,
etc. Cualquiera de estas tipologías tiene su razón de ser y ocupa
un lugar en el mundo por lo que los individuos pertenecientes a
alguna de ellas son acreedores a los derechos humanos de cualquier
persona.
Pero quería
distinguir además el caso de los intersexuales, también llamados
hermafroditas, como Phoebe Hart (Mi aventura intersexual),
esas personas que nacen con genitales conformados por caracteres no
definidos de los dos sexos que conocemos como normales y que
difícilmente encuentran un lugar en las sociedades occidentales.
Difícil y controvertida se presenta la vida para uno de estos seres
humanos que nacen con este tipo de genitales, empezando por la
preocupación de sus padres, el rechazo consiguiente, la
clasificación dentro de lo irregular, patológico o monstruoso, que
a muchos de ellos los ha llevado a una castración física y
tratamiento hormonal invasivo en el intento de corregir a la
naturaleza y hacer de este ser una persona de sexo masculino o
femenino según la conveniencia o criterios de no se sabe muy bien
quién, en el intento de adaptarlos a uno de los dos géneros
reconocidos de manera oficial y procurando “normalizar” su vida,
teniendo que padecer un sufrimiento psicológico desde muy pequeños
al no encontrar su sitio en los jardines de infancia o en la escuela,
creciendo en un mundo irreal para ellos, convirtiéndose en
adolescentes de lo más conflictivos y viéndose forzados a realizar
un trabajo enorme de adaptación a los roles de uno de los dos
géneros considerados normales.
Estas personas
“diferentes” normalmente ocultan su naturaleza sexual
camuflándose entre la masa homogénea de hombres y mujeres. A menudo
puede ser que nos crucemos con alguna de ellas y lo normal es que no
nos demos cuenta, no apercibamos su diferencia y sin embargo, según
estudios llevados a cabo, su prevalencia en la sociedad viene a ser
aproximadamente como de un uno por 250, lo que vendría a equivaler a
la tasa de personas pelirrojas auténticas que hay en el mundo.
Hasta hace pocos
años, cuando nacía una criatura de estas características, lo
procedente era, mediante cirugía, ayudarla a “normalizarse”
dentro de los caracteres propios de uno u otro sexo. Pero, desde hace
poco, estudios realizados por algunos médicos o psicólogos, entre
los que se encuentra el doctor Tiger Howard Devore, psicólogo
especializado en terapia sexual, que ha dedicado su trabajo, estudios
y vida a comprender y ayudar a personas que nacieron sin un sexo
definido, como le ocurrió a él mismo, proponen que esas peculiares
características no obedecen a ninguna anomalía y podríamos estar
impidiendo el normal desarrollo de individuos pertenecientes a un
tercer sexo.
Es por
ello que cada vez más hay seguidores que apoyan esta teoría por lo
que lo pertinente sería el reconocimiento de estas personas,
poseedoras de dos tipos de genitalidad en un mismo cuerpo o una
genitalidad de doble faz o ambigua, simplemente diferente a la
mayoría, como pertenecientes a un tercer género, puesto que como
individuos, no reúnen las características adecuadas al masculino o
al femenino, sino que, participando de ambos, conforman una tercera
modalidad que debería estar reconocida y que trastocaría el
convencional funcionamiento de tantas y tantas cosas con la
consiguiente necesidad de reforma y adaptación. No obstante, el
doctor Devore opina que no hay dos ni tres sino una variedad de
posibles sexos diferenciados en la especie humana y mi opinión
particular, después de ponerme al día con el tema, es la de que
cualquier persona tiene total derecho a la elección de un rol sexual
en la vida.
A
personas como Phoebe y su hermana -nacieron con el SIA (síndrome de
intolerancia a los andróginos)-, su propia naturaleza añadida a las
circunstancias que rodearon su infancia y a su aspecto físico las
convirtieron en personas del género femenino, su rol sexual es el de
mujeres, pero a lo largo de su vida han tenido que librar una gran
batalla para encontrar su lugar en el mundo y llegar a sentirse bien
con ellas mismas. En su aventura intersexual Phoebe conoce a varias
personas intersexuales y unas de ellas han adquirido el rol
masculino, con un aspecto más cercano al del hombre, mientras que
otras tienen un aspecto más afín al de una mujer, por mucho que en
su infancia no hubiera sido así. Pero también hubieran podido
elegir desempeñar un rol diferente, más justo y próximo a su
naturaleza si no fuera porque nuestra idea generalizada acerca de la
diferenciación sexual de las personas las sitúa dentro de una
clasificación binaria.
Se
prestaría, por tanto, esta circunstancia que comienza a abrir paso
en la sociedad a personas que hasta ahora eran consideradas como
anormales o que se veían obligadas a ocultar su verdadera naturaleza
por no encontrar su sitio en el mundo y adaptarse a un rol de género
que sería ficticio, impuesto o simplemente antinatural, a ser tenida
en cuenta y a propiciar su integración, evitando cualquier tipo de
discriminación, por lo que, a mi modo de ver, volviendo al tema del
lenguaje, pienso que lo correcto sería descartar la dualidad
genérica y considero éste un motivo más para proponer la
neutralidad de las palabras que hacen referencia a la diferenciación
de géneros.
V. E.
Como creo que esos dos vídeos de los que he hablado son realmente interesantes y vale la pena chequearlos de principio a fin, aunque hay que tener en cuenta su duración, de alrededor de los 60 min. cada uno de ellos, para tomarlo con tiempo, los emplazo aquí para que los tengáis a mano cuando les podáis dedicar algo del vuestro. Mención especial me merece el realizado por la misma Phoebe, el dedicado a su "aventura intersexual", una emocionante aventura y un ejemplo de humanidad. Un corto que muestra un largo camino hasta la aceptación plena de unas vidas, todavía cortas, a las que les espera una larga vida por vivir.
soy varon pero me siento nina en mi interior,quisiera usar medias con volados y vestidos princesa!!
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